Había sido el primero de febrero (el primero del segundo del año, como dice Filio), el último día en que te vi, han pasado dos años desde ese día. Cantamos y nos despedimos con una canción de Silvio. Me gusta hablar del tema conmigo, y con otros que me escuchan y saben nuestra historia.
Tú sigues en mi, aquí. El otro día soñé contigo, te veías distante de mi, tus ojos no volteaban a mirarme; quizá mi inconsciente sabe que ya no sigo ahí contigo. Tu estás en otros brazos, de la mujer que elegiste como compañera.
Me gustan las historias de viajes en el tiempo. A veces, desde lo más profundo de mi, regreso a uno de esos días en que estuvimos juntos:
"Es preciso olvidar el tejado rojo y la ventana con flores.
La escalera oscura y la vieja imagen que se escondía en un rincón.
Y la cama de madera negra y agujereada y tus sábanas tan limpias
y la llegada suave de un amanecer que nos despierta más viejos.
Pero no quiero que tus ojos lloren: dame tu adiós.
El camino es cuesta arriba y me voy a pie.
Es preciso decir adiós a la puerta que se cierra
y no quisimos cerrar.
Es preciso llenar el pecho y entonar una canción
si el frío de fuera nos hace estremecer.
Es preciso ignorar ese perro que ladra atado a un palo seco,
y olvidar de golpe tu imagen y este pequeño lugar.
Pero no quiero que tus ojos lloren: dame tu adiós.
El camino es cuesta arriba y me voy a pie.
Es preciso cargar la guitarra a mi espalda
y volver a hacer el camino que un atardecer gris,
remontando la loma, me trajo hasta aquí.
Las olas borrarán las huellas que dejo en tu puerto.
Me voy a pie, el camino es cuesta arriba y en las orillas hay flores."
-Serrat
Al abrir los ojos se difumina y me vuelvo a encontrar en mi habitación aquí en el Centro Histórico, y no en el Ajusco...Con un día a tu lado me bastaría para quizá, dejarte ir, o afianzarme más a ti.
Sé que no estamos destinados a ser (¿lo dijo Córtazar?), y quizá leyendo Rayuela te evoco aún más. Sabíamos que nuestros pasos y el sostener nuestras manos era transitorio...
Supimos de nuestra despedida ese día, con ese beso que selló nuestro encuentro.
Quizá no te vuelva a ver, y aquí, te sigo pensando...
"Amada, supón que me voy lejos..."
Lucía