Un sábado por la mañana me dejaste claro el mensaje: entre nosotros se había terminado todo, pensé que me quedaría a mitad de la calle, desnuda, sin mis objetos valiosos, sin mi sonrisa, sin mi cabello largo, sin mis ilusiones, sin mi porvenir...me vi a mitad del eje central gritando por tu partida.
No comprendí tu decisión, ni tu palabras...mi ser lo sabía, intuía la necesidad de que te fueras, de verte nunca más. Varios días mi mente se preguntó, ¿por qué te fuiste?, ¿por qué me dejaste?, ¿en qué me fallé?, ¿en qué nos fallé? No hay respuesta para todo el dolor que sentía, para lo que invadía en mi ser tu partida. Tu adiós cargado de imágenes que me dolían, que recordaba y anhelaba, y deseaba dejar ir por completo.
Aún mi ser no comprende tu proceder, al dar cuenta que me enamoré por más de diez años de un hombre que dejó de ser aquel amor de mis días...Rompí tus cartas, las fotos en donde mis brazos rodeaban tú espalda, mis hombros...mis miradas hacia ti.
Si bien, es cierto, no volveré amar a alguien tanto como te amé a ti, porque a ti te amé vaciando mi ser, dejando mi cuerpo entre tus pliegues y mi sonrisa entre la comisura de la tuya...Ya no te siento, ya no te recuerdo como antes, ya ni te deseo como parte de mis días. Cuando te fuiste algo cambió, algo se transformó, te fuiste y mi autonomía comenzó a constituirme.
Ya no te espero, no te anhelo, ni te encuentro en compañía de mis pasos...Te fuiste para iluminar mis días, te fuiste para abrir brecha a mis haceres cotidianos, a mis días de primavera en invierno. A florecer, al cantar y amar cada paso que doy.
Las renuncias fueron a favor de mis espacios, de mis silencios, de mis voces y mis ecos. La falta se desmorona, me desdibujé, pero aprendí a pintarme, a ser un Otro con los Otros.
No me arrepiento de lo que fui a tu lado, pero no quiero serlo de nuevo...Soy, sé, amo, anhelo, sueño y me posibilito, me construyo...habito.
Gracias por haberte ido de mi, por quitar tu sombra que obstaculizaba mis caminos, al evitar mi florecer. Tu partida fue punto de partida, así.
25/09/2005-**/06/2016
martes, 26 de septiembre de 2017
miércoles, 20 de septiembre de 2017
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“Ana me partió el corazón pero al herirlo lo creó, nunca lo entenderías. Mi pobre Ana, mi querida Ana: Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mí, iluminaste el lado oscuro de mi corazón ¿Por qué decidiste permanecer pobre dejándome a mí rico”"
lunes, 18 de septiembre de 2017
Puedo quererte sin tenerte
Las mañanas como estas te evocan a perpetuidad. Recuerdo el olor de tu piel, la comisura de tu sonrisa y los detellos de tus cabellos junto al sol.
De tí extraño, extraño tocar tu mano y caminar por los caminos del sur, conversar sobre las miradas epistémicas y soñar con los cambios venideros. Tú que me enseñaste a escucharme, a sentirme, a hacer el amor atravesados por las conversaciones y los juegos de mesa que envolvían mis risas.
Lucía...esa que develaste tú, la escondida en el anonimato, la libre, la que se encontraba entre los árboles leyendo sus textos. Develaste cada textura de su ser, cada caricia de su psique, cada pliegue de su encuentro, cada nota de su voz. Fuiste a su encuentro, mutuos, compartidos.
Los transbordes del metro, los pasos por el ajusco, las mañana sin sol entre lluvia. Tu voz frente a mi puerta, los latidos de mi corazón que se encienden, que te recuerdan, y a veces, te suspiran.
Lucía te extraña. La historia y sus condiciones no favoreció seguir nuestro encuentro. Transitas en mis recuerdos, en mis supiros, en algunas risas, en la palabra amante.
Tú, mi moonlight lover...mi verso, mi prosa. Tú, mi amor que no es.
Me quedo con la nota: "Amada, supón que me voy lejos"
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