Te envío mi carta de renuncia
con un remitente inactivo,
con una sonrisa imaginada
y palpitar oscuro.
Te envío mi carta de renuncia
con posdatas de recuerdos,
con sonrisas del pasado
y situaciones en sueños.
Te envío mi carta de renuncia
con deseos coagulados,
con fantasías de sol
y luna en amaneceres.
Te envío mi carta de renuncia
con lluvias de otoño,
con haceres de primavera
y nostalgias de invierno.
Te envío mi carta de renuncia
con amores eternos
con utopías de porvenir,
y corazones rotos.
Te envío mi carta de renuncia
con sentires desolados,
con ausencias provocadas
y acciones sujetadas.
Te envío mi carta de renuncia
con nuevos sueños,
con ansiosas complejidades
y nuevas realidades.
lunes, 7 de octubre de 2013
domingo, 6 de octubre de 2013
Hoy no hay un Otro que inspire, pero si hay letras que lo evocan...
Hora de la ceniza
Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.
Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.
Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.
Siento deseos de reír
o de matarme.
Roque Dalton
sábado, 5 de octubre de 2013
Benedetti me acompaña...
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza.
Te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía,
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes,
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco niños
de esos que tú miras
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
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