lunes, 7 de octubre de 2013

Carta de renuncia

Te envío mi carta de renuncia
con un remitente inactivo,
con una sonrisa imaginada
y palpitar oscuro.

Te envío mi carta de renuncia
con posdatas de recuerdos,
con sonrisas del pasado
y situaciones en sueños.

Te envío mi carta de renuncia
con deseos coagulados,
con fantasías de sol
y luna en amaneceres.

Te envío mi carta de renuncia
con lluvias de otoño,
con haceres de primavera
y nostalgias de invierno.

Te envío mi carta de renuncia
con amores eternos
con utopías de porvenir,
y corazones rotos.

Te envío mi carta de renuncia
con sentires desolados,
con ausencias provocadas
y acciones sujetadas.

Te envío mi carta de renuncia
con nuevos sueños,
con ansiosas complejidades
y nuevas realidades.

domingo, 6 de octubre de 2013

Hoy no hay un Otro que inspire, pero si hay letras que lo evocan...

Hora de la ceniza


Finaliza septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que exigió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento deseos de reír
o de matarme.

Roque Dalton

sábado, 5 de octubre de 2013

Benedetti me acompaña...


Te dejo con tu vida 
tu trabajo 
tu gente 
con tus puestas de sol 
y tus amaneceres 
sembrando tu confianza.


 
Te dejo junto al mundo 
derrotando imposibles 
seguro sin seguro 
te dejo frente al mar 
descifrándote a solas 
sin mi pregunta a ciegas 
sin mi respuesta rota.



Te dejo sin mis dudas 
pobres y malheridas 
sin mis inmadureces 
sin mi veteranía,
pero tampoco creas 
a pie juntillas todo 
no creas nunca creas 
este falso abandono 
estaré donde menos 
lo esperes, 
por ejemplo 
en un árbol añoso 
de oscuros cabeceos 
estaré en un lejano 
horizonte sin horas 
en la huella del tacto 
en tu sombra y mi sombra 
estaré repartido 
en cuatro o cinco niños 
de esos que tú miras 
y enseguida te siguen 
y ojalá pueda estar 
de tu sueño en la red 
esperando tus ojos 
y mirándote.