sábado, 28 de noviembre de 2015
Ser especial
Me llevo tu aroma en mi ropa
te dejo mi alma en tres suspiros
Me traje tu mirada luminosa
te regalo mis brazos remendados en tu cintura
Pero lo más hermoso es que construimos un espacio
en el que nuestros abrazos nos encontraron
Te quiero,
no lo olvides, al menos esta noche.
H.
lunes, 23 de noviembre de 2015
Una hermosa que me abraza
Coincido en algunos abrazos con una hermosa que me hace sentir querida. Me contó una historia sobre un pez.
Pez volador
Había una vez una mariposa que volaba con sus amigos, era muy bonita. Un día la mariposa bajo hacia el mar, todos pensaron que había muerto, la buscaron por todos lados. No la encontraron hasta que un día bajaron poquito y vieron que no había muerto, se fue al mar y se convirtió en un pez volador. Se quedó en el mar volando.
Amelie, 1° A.
Pez volador
Había una vez una mariposa que volaba con sus amigos, era muy bonita. Un día la mariposa bajo hacia el mar, todos pensaron que había muerto, la buscaron por todos lados. No la encontraron hasta que un día bajaron poquito y vieron que no había muerto, se fue al mar y se convirtió en un pez volador. Se quedó en el mar volando.
Amelie, 1° A.
jueves, 29 de octubre de 2015
El cuerpo, mi cuerpo
El cuerpo tiene memoria
tiene besos, sonrisas, abrazos, sueños, melodías
palabras, versos, angustias, verbos, miradas, caricias.
El cuerpo tiene marcas
fisuras, textos, huellas que son sol y lunas
en momentos compartidos con los otros que prefiguran encuentros.
tiene besos, sonrisas, abrazos, sueños, melodías
palabras, versos, angustias, verbos, miradas, caricias.
El cuerpo tiene marcas
fisuras, textos, huellas que son sol y lunas
en momentos compartidos con los otros que prefiguran encuentros.
domingo, 11 de octubre de 2015
"Cuida bien tus estrellas"
No puedo dejarte de ver
arañando el silencio con tus ojos
tratando de decir algo que las palabras
nunca hubieran dicho mejor.
Aquella mirada
era el resumen de la noche posado en tus ojos
con su lluvia, su viento y tu miedo al mar
y aquel sueño que te conté.
No puedo dejarte de ver
describiendo una estrella descubierta por mí
en tu erótica constelación
que no cabe en los mapas del cielo.
Tu mano dibujando en el aire
era capaz de ponerle colores
al espacio vacío que se llenaba
con la luz de la estrella brillante.
Cuida bien tus estrellas...
No puedo dejar de decir
que hay idiomas perfectos por descubrir
y que son olvidados frecuentemente
en el tedio del tiempo
y hay que buscarlos,
porque los barcos y las piedras
tienen abecedarios mejores
para demostrar que son bellos sencillamente
sin palabras o esquemas.
No puedo dejar de decir
que esta triste canción a tu lado oscurece
que quizás este sea el último misterio
que mirarán tus ojos nacer de mis manos,
pues es tarde quizás para mí
pero quiero alertarte de un gran peligro
y quisiera encenderte esta frase en la mente.
Cuida bien tus estrellas...
y que nunca las pierdas.
y que nunca las pierdas.
domingo, 26 de abril de 2015
Carta de despedida.
La brisa nocturna olía a calor, se sentían mis brazos tan libres y en mi estomago reinaba una danza de mariposas, mis ojos resplandecían, ensoñaban y mi cuerpo hacia manifiesto ese placer trasladándolo a mis sonrisas, que eran muchas aún en días grises.
En mi mente permanecían esas sensaciones puestas como fotografías instantáneas que se adherían como collage a mis sentidos. Sentía, sentía, sentía.
Mi voz se escuchaba como canciones que coreaban palabras llenas de sentires, símbolos, frases, letras, citas textuales, fragmentos, sueños...me sentía en cada palabra, me hacía con cada palabra.
...
Me gustaba levantar mi mirada y verte con la luz de la luna, ver tus ojos conjugados con las estrellas, brillantes, soñadores, finitos, que me contaban historias cada vez que entonabas tu voz. Volaba cada vez que enunciabas tu saber, cuando lo compartías, cuando lo sentías.
Las calles mencionaban que lo cotidiano puede ser mágico, que lo trivial divertido y que el porvenir algo simbólico. Esas calles largas que recorrimos, que reímos, que diferenciamos, que besamos,sabía que no eran mías, las sentía efímeras, pero significativas.
Por un momento dejé que mis latidos se movieran con tus saberes, con tu presencia. Distinguí lo efímero de lo transitorio cuando noté que mis manos no se sujetaban con las tuyas. Yo transitaba, pero tu permanecías en lo efímero, sosteniéndote con él.
El vínculo se desanudaba y yo no lo sentía, yo vivía lo ilusorio tratando de armar mi sentir con el tuyo.
...
Hay un después de cada palabra que mencionamos, hay un después de cada sentido que reviví. La memoria histórica de mi cuerpo lo tiene presente y con ello construye una imagen distinta a la que dejé en esos días de luna.
Amé sentir, y dar cuenta de las pautas que tengo que mover de lugar o cambiar con otras.
Contigo algo se movió, algo latió de nuevo, pero también algo se apagó, algo se fue. Y algo ya no será.
lunes, 13 de abril de 2015
...
Adiós.
*Esa fue la última frase que quedó adherida en la pared, prometió versos pero sólo exclamo fragmentos.
-¿No detuviste la partida?
*Para qué, no había razones para quedarse, no había nada para...
-¿para qué?
*Para estar, sólo eso, para estar.
-¿Y te fuiste sin más?, ¿dónde dejaste las ilusiones?
*Las escribí en un cuaderno, están guardadas debajo del librero, ahí donde no voy a verlas, hasta que me me mueva, hasta que lo mueva...
Repensarse.
*Esa fue la última frase que quedó adherida en la pared, prometió versos pero sólo exclamo fragmentos.
-¿No detuviste la partida?
*Para qué, no había razones para quedarse, no había nada para...
-¿para qué?
*Para estar, sólo eso, para estar.
-¿Y te fuiste sin más?, ¿dónde dejaste las ilusiones?
*Las escribí en un cuaderno, están guardadas debajo del librero, ahí donde no voy a verlas, hasta que me me mueva, hasta que lo mueva...
Repensarse.
lunes, 30 de marzo de 2015
Nos fuimos con el cierre del invierno.
Me situé en medio de dos espacios,
el pasado y el presente,
traté de sujetar al por-venir pero voló
como es habitual en él.
el pasado y el presente,
traté de sujetar al por-venir pero voló
como es habitual en él.
Me senté en medio de la sala,
los silencios se hacían presentes.
((La memoria histórica se abrió como un telón amplio que se sostenía con los recuerdos, algunos coagulados, otros marcados en mi piel. Me observé, me sentí, me reviví))
N acto:
Como escenografía un reflector que mostraba un camino naranja que se vislumbraba con lluvias. Era el lugar de los haceres con símbolos.
-¡Las resistencias eran la consigna de las latencias! Ese fue el diálogo que abrió la escena.
-¡Las resistencias eran la consigna de las latencias! Ese fue el diálogo que abrió la escena.
N acto:
La lluvia no dejaba de sentirse, mis horas estaban detenidas y el recuerdo se hacía manifiestos.
Reuní mi interés y miré al amor que se abría a la par de una flor de esperanzas, la de sueños, la de las primaveras. Tomé mis sentidos y me sentipensé,
-¡Cuántas relatividades dejaste por estar en un espacio que no era tuyo!
-¡Cuántas relatividades dejaste por estar en un espacio que no era tuyo!
Llegó la canción del deseo de agruparse, con las reivindicaciones que con cada acto marcaba. Se notaba en mis labios el rojo de mi labial y en mis lentes se reflejaban los actos que viví en el sitio naranja, reflejante.
N acto:
- te dejaste habitar,habitaste.
La escenografía ya no cambiaba al sol por la lluvia, pero si a la luna y las estrellas. Llegaron tarde, ya les extrañaba, comenzaba a sentirme en latencias.
Cerró en fragmentos de textos que traduje en intertextualidades.
En pretextos para seguir haciendome manifiesta. Para reivindicarme.
Es cuando los tránsitos de los porvenires se acercaban a mi.
Es cuando aplaudimos juntos, es cuando sabía que reconocía el día en que partí.
domingo, 1 de marzo de 2015
'Poco se sabe'
Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos
Juan Gelman
viernes, 13 de febrero de 2015
Con el Acontecer
De nuevo en mi acontecer una caricia de vida que se hace presente con cada vínculo que vuelvo a anudar, ya no sabía las implicaciones de soñarse sola, pero acompañada de los pájaros que han sabido reparar sus alas, que nos hemos permitido ser intervenidos para volar de nuevo.
Las regresiones a las puertas del ensimismo se abren para seducirnos con su cómoda estadía, húmeda, solitaria, delirante, gris...Mis alas se abren, se entrecruzan con los vínculos, rescatan lazos y significan encuentros.
Quieren volar, hacer suyo al cielo, hacer suyas las estrellas, habitar árboles, trazar caminos; abrirlos, encontrarse con un Otro olvidado en el camino; no es tarde.
Soñar con las alas puestas y sentir el tránsito de los pies con los caminos, mirarse en el espejo y encontrarse entre sonrisas. Mirarse frente a un Otro y significarse.
Amarse, sentirse, llorarse, anhelarse, pensarse, RESIGNIFICARSE.
Las regresiones a las puertas del ensimismo se abren para seducirnos con su cómoda estadía, húmeda, solitaria, delirante, gris...Mis alas se abren, se entrecruzan con los vínculos, rescatan lazos y significan encuentros.
Quieren volar, hacer suyo al cielo, hacer suyas las estrellas, habitar árboles, trazar caminos; abrirlos, encontrarse con un Otro olvidado en el camino; no es tarde.
Soñar con las alas puestas y sentir el tránsito de los pies con los caminos, mirarse en el espejo y encontrarse entre sonrisas. Mirarse frente a un Otro y significarse.
Amarse, sentirse, llorarse, anhelarse, pensarse, RESIGNIFICARSE.
domingo, 11 de enero de 2015
Oníricos I
Esperando para ir a la Frontera Corosal me senté en una vereda para esperar la colectiva que nos desplazaría a otro espacio arqueológico; veníamos de la mitad de la selva, habíamos convivido con lacandones y conocíamos los lugares arqueológicos que preservaban las significaciones de los mayas, las representaciones históricas y los lugares míticos y ceremoniales.
La idea de ir a esa frontera, me invadía de sensaciones que ya daban cuenta del exilio del que estaba saliendo, era como si no me supiera que lo estaba, era como si me hubiera habituado a estar exiliada, pero ese es otro cuento.
Estaba en la vereda sentada, esperando, de pronto una chica piel canela se sentó junto a mi, me preguntó a dónde iba y porqué estaba sentada sola (cabe mencionar que yo traía un vestido largo blanco con flores bordadas, lo cual llamaba un poco la atención), le respondí que iríamos a la frontera...vengo con una amiga; ella me preguntó después, ¿te gustan las historias de pasiones?, reí un poco y asenté con mi cabeza un si.
Yo estuve enamorada de alguien que conocí en un viaje, así, mochileando. Mírame, no soy muy guapa, pero soy inteligente, no muy lista, pero inteligente. Él es guapo, alto, mayor, con una mirada que sé que sólo era para mi, nos conocimos en Bonampak, nos sacudió el sentir de estar en medio de la selva y me fui con el a seguir mi ruta.
Viajamos la ruta maya, hasta cruzamos a Guatemala, yo estaba fascinada con él, era tan brillante que se contagiaba, era tan apasionado que se sentía y nos amábamos hasta en los días de sol. Yo decidí dejarlo todo en mi ciudad para quedarme a su lado, dejé el trabajo, la universidad, a mis amigas, a mi familia por estar con él, no había nada que me detuviera y él parecía estar encantado con mi presencia. Pasaron los días y seguíamos entregándonos a la vida en incertidumbres, soñábamos a mitades de los caminos, pero nunca en futuros, esos no los mencionaba él; a veces me parecía que había huido de alguien o algo.
Pasaron los meses, mi familia me buscaba, pero por más que lo pensaba no quería volver, me quería quedar soñando con él, quedándome en sus ojos, pero no había nada después. Si cerraba los ojos yo lo veía pero él a mi no, yo estaba perdiendo mucho, estaba apostando demasiado. Él podía cerrar nuestros encuentros porque no hablaba de más tiempo para compartir, sabía que si él retomaba su vida sería prioridad y yo no quería sentirme desplazada por alguien a quien le compartía mi presencia. Yo pensaba demasiado a veces, pero en ese viaje aprendí a sentir y a pensar al mismo tiempo, como dice Galeano, 'pienso sintiendo, siento pensando',
Regresamos a Bonampak, el lugar de partida, tomé mis cosas y le dije que me iría a mi ciudad. Insistió que me quedara, que aún había mucho por viajar, por conocer, por sentirnos...
Le pregunté, ¿qué le dijiste?, ¿te quedaste?, ella me dijo, tú que hubieras hecho, estando tan enamorada y pasando momentos tan significativos, ¿qué dirías tú?...No sé, creo que no me quedaría, sino hay nada para sostenerse con alguien no hay sentidos para quedarse, ¿te quedaste?
Ella no me respondió enseguida pero me dijo que después supo que él huía porque había cometido varios delitos de los cuales nunca le quedó cuáles fueron. Recuerdo que me dijo: cuando regresé a casa supe que por muchos años me había sentido como exiliada, que había que cambiar cosas para estar con quienes se ama. Le dije a mis padres que me perdí en la selva, que no me encontraba.
¿Y él?, a él aún lo veo en sueños. Así de efímero son los encuentros, por eso hay que sentirlos y pensarlos. Le pregunté, ¿por qué volviste?, ella me dijo, es necesario resignificar.
Escuché mi nombre y me fui a abordar la colectiva, me esperaba la selva para despedirme de ella, al menos por un tiempo.
La idea de ir a esa frontera, me invadía de sensaciones que ya daban cuenta del exilio del que estaba saliendo, era como si no me supiera que lo estaba, era como si me hubiera habituado a estar exiliada, pero ese es otro cuento.
Estaba en la vereda sentada, esperando, de pronto una chica piel canela se sentó junto a mi, me preguntó a dónde iba y porqué estaba sentada sola (cabe mencionar que yo traía un vestido largo blanco con flores bordadas, lo cual llamaba un poco la atención), le respondí que iríamos a la frontera...vengo con una amiga; ella me preguntó después, ¿te gustan las historias de pasiones?, reí un poco y asenté con mi cabeza un si.
Yo estuve enamorada de alguien que conocí en un viaje, así, mochileando. Mírame, no soy muy guapa, pero soy inteligente, no muy lista, pero inteligente. Él es guapo, alto, mayor, con una mirada que sé que sólo era para mi, nos conocimos en Bonampak, nos sacudió el sentir de estar en medio de la selva y me fui con el a seguir mi ruta.
Viajamos la ruta maya, hasta cruzamos a Guatemala, yo estaba fascinada con él, era tan brillante que se contagiaba, era tan apasionado que se sentía y nos amábamos hasta en los días de sol. Yo decidí dejarlo todo en mi ciudad para quedarme a su lado, dejé el trabajo, la universidad, a mis amigas, a mi familia por estar con él, no había nada que me detuviera y él parecía estar encantado con mi presencia. Pasaron los días y seguíamos entregándonos a la vida en incertidumbres, soñábamos a mitades de los caminos, pero nunca en futuros, esos no los mencionaba él; a veces me parecía que había huido de alguien o algo.
Pasaron los meses, mi familia me buscaba, pero por más que lo pensaba no quería volver, me quería quedar soñando con él, quedándome en sus ojos, pero no había nada después. Si cerraba los ojos yo lo veía pero él a mi no, yo estaba perdiendo mucho, estaba apostando demasiado. Él podía cerrar nuestros encuentros porque no hablaba de más tiempo para compartir, sabía que si él retomaba su vida sería prioridad y yo no quería sentirme desplazada por alguien a quien le compartía mi presencia. Yo pensaba demasiado a veces, pero en ese viaje aprendí a sentir y a pensar al mismo tiempo, como dice Galeano, 'pienso sintiendo, siento pensando',
Regresamos a Bonampak, el lugar de partida, tomé mis cosas y le dije que me iría a mi ciudad. Insistió que me quedara, que aún había mucho por viajar, por conocer, por sentirnos...
Le pregunté, ¿qué le dijiste?, ¿te quedaste?, ella me dijo, tú que hubieras hecho, estando tan enamorada y pasando momentos tan significativos, ¿qué dirías tú?...No sé, creo que no me quedaría, sino hay nada para sostenerse con alguien no hay sentidos para quedarse, ¿te quedaste?
Ella no me respondió enseguida pero me dijo que después supo que él huía porque había cometido varios delitos de los cuales nunca le quedó cuáles fueron. Recuerdo que me dijo: cuando regresé a casa supe que por muchos años me había sentido como exiliada, que había que cambiar cosas para estar con quienes se ama. Le dije a mis padres que me perdí en la selva, que no me encontraba.
¿Y él?, a él aún lo veo en sueños. Así de efímero son los encuentros, por eso hay que sentirlos y pensarlos. Le pregunté, ¿por qué volviste?, ella me dijo, es necesario resignificar.
Escuché mi nombre y me fui a abordar la colectiva, me esperaba la selva para despedirme de ella, al menos por un tiempo.
viernes, 2 de enero de 2015
Tras el exilio de tu cuerpo I
Tú me recuerdas...
I
Tú me recuerdas las mañanas frescas del porvenir, azules, verdes y húmedas.
El canto de las cascadas que entonan las historias fundacionales, y a los leales troncos que les acompañan.
Las melodías de los pájaros en las mañanas de sol, a las despedidas en las noches estrelladas, y los cielos azules en días reflejantes.
A los coros de las hojas de los árboles que enuncian historias, que las refundan y que se hacen vida con la lluvia.
Las compañías con abrazos nocturnos, a las manos juntas por las tardes iluminadas, y las mañanas enamoradas por la bienvenida del sol.
II
Yo te recuerdo en todos sitios:
Cuando sonrío y lo comparto.
Cuando me veo y los veo.
Cuando lloro y me resignifico.
Cuando amo momentos y los anuncio.
III
Eres esa sombra que me acompaña, la que simbólicamente tomo de las manos todos los días para recordar el ilusorio porvenir compartido.
Como la mirada de sentidos, que ni la brújula puede guiar, y ni la razón puede resolver.
Eres ese deseo inconcluso, incumplido, poco probable y esperanzador.
Como estar perdido en la selva nocturna, rodeada de monstruos, indescriptibles, el pasado oscuro cuando perdí tus brazos de sol.
Eres el pensamiento de la mañana que tiene que se librado de mi cuerpo.
Como ese anhelo que rehusa irse, que quiere quedarse, hacerse sueño para volar.
IV
Eres como, pero ya no sé si seguirás siendo. O si aún seas, o si ya no eres. Ya no te recreas, te vas con tus suspiros que ya no compartes, que ya no los haces nuestros.
El verso que promete ser el último, pero con una palabra se abre en suspensivos.
Te vas con la noche sin resignificarte. Te vas sin mis puestas de sol ni mi claro de luna.
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