miércoles, 30 de enero de 2013

Su porvenir



I


De repente pudo constatar que había sol detrás de las rejas que la atrapaban, ella permanecía aún destellante y lúcida al poder mirar de nuevo el sol. Había dejado atrás un pasado que fielmente la marcaba hasta la piel.

Se preguntaba cómo resolvería esas dudas que aún la mantenían fijada a las veredas grises y retumbantes, pero que no la sostenían del todo, sabía que había alternativa. Recordaba los campos verdes de las montañas y a su viejo amor mirando atardeceres y lunas atenuantes; ya no le tenía miedo a ese amor que la dejó contemplando futuros mientras él consolidaba otros, con alguien más.  De pronto se trasladó a su memoria aquella mirada ensimismada y que en ipso facto rompió con lluvias de otoño en sus mejillas. Ella sabía que tenía que dejar ir ese recuerdo.

Permaneció erguida como si buscara algo en ese cajón café que acompañaba los costados de su cama. Ni siquiera su mirada era congruente con su sonrisa vacía que pretendía encontrar placeres intercambiando melancolía, ni siquiera el sonido del viento que mecía los árboles le ayudaba a mantener esa postura reivindicadora de victoria que hoy festejaba.

II


Por fin entre sus manos apareció un gran libro azul con una postal que dibujaba el mar en el centro; olía a viejo, a recuerdos. Lo sostuvo largo tiempo entre sus brazos como si de repente éste se hubiera convertido en un ser…después de largos minutos lo miró y en seguida tomó un lugar en el sofá que dejaba ver claramente la ventana que daba bienvenida al sol del medio día.

Abrió el libro, la primera página tenía una frase que decía: "Porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero..." de Mario Benedetti, lo que en breve ocasionó que se reinventaran de nuevo las sonrisas que evocaban esos momentos de primaveras largas. Por un sólo momento añoró estar allí en ese lugar cuando se pactó el infortunio provenir que le esperaba.

Pasó a la siguiente página, ahí con la orilla desprendida estaba una fotografía que hacía memorable la mirada ensimismada de él; ella con un traje rojo le abrazaba y marcaba un beso en sus mejillas, él permanecía, serio, como de costumbre y ella sonriendo bajó un día nublado de abril.

Enseguida se escuchó un ruido, como si se hubiera roto algo…en efecto, la taza de café había sido derramada; ella la había empujado con el codo en el momento preciso en que cambiaba de página. Había una imagen que coleccionaba arboles por doquier, era ese día en que él le propuso compartir su vida para siempre, pese a que ella era escéptica con eso que implica ‘el para siempre’, sin embargo no dudo ni un segundo en retomar el si. Un aire de sensaciones le inundó el alma, sintió el momento preciso en que ocurría, ello no perpetuó esta vez añoranzas, está vez no, al menos.

Quiso dejar de mirar el libro, lo quiso así porque le apetecía más café, quien más que el mejor compañero en momentos austeros de sonrisas. Tomó su taza favorita, esa de un corazón en el centro, la más grande de todas las que tenía, dejó la tetera hervir mientras ella proseguía con la siguiente página.

III


A continuación un poema que ella le había escrito a él, que no le entregó porque ese día él se fue con el sol del amanecer.

Mi amor...
Mi amor es así, sombrío e intenso...
Mi amor es lejano y austero, vívido y lúcido...
Mi amor es de romper fronteras, no de deber ser impuesto...
Mi amor es tenue, sincero y leal, no conoce las limitantes de los sueños y utopías...
Mi amor es leyenda, mito e historia con sus huellas y sus marcas...
Mi amor es transparente y aprendiz...
Mi amor es renacer ante andares inciertos porque cura heridas...
Mi amor es conocer, aprender y compartir...
Mi amor es instantes y momentos que prefiguran mi andar...
Mi amor es alegría, sonrisas de madrugada y de soles al amanecer...
Mi amor es leal, es eterno...es florecer...
Así, así es mi amor...


Se preguntaba si había malgastado tiempo a su lado, pero recordaba también que esos sucesos irrepetibles le habían configurado parte de esa identidad que le caracterizaba, de nuevo, volvió a sonreír.

La siguiente página tenía una flor que aún guardaba un olor particular como sólo las gardenias pueden mantener. Fijamente miraba la flor, como si pudiera escuchar el recuerdo del día en que acordaron que tenían que partir, que ya no había más que construir. Él era prestado, pensó ella con una sonrisa inherente a la tristeza.

La tetera anunciaba que el café estaba listo, así que ella se levantó del sofá y llenó su taza. De inmediato se asomó a la ventana a degustar el sabor amargo del café.

IV


Tomó el libro nuevamente, pero ahora su mirada era distinta. Había una colección de fotografías que retrataban la iconografía de los murales de Siqueiros, de Rivera y las esculturas de Rodín. Recordaba las largas charlas acerca del arte y sus miradas a la historia. Añoraba que se extendieran hasta la madrugada.

Por fin, -pensó, ya había encontrado la fotografía de la luna llena, de esas que sólo hay en octubre, ese mes en que fue su primer encuentro, ese mes que por muchos años era su favorito, porque festejaban con cenas de amor y ramos de rosas. Ya hacía mucho de eso.

Poco a poco las sonrisas eran más encaminadas a nostalgias, no a melancolías y ella sabía que se estaba reconfigurando, es decir, curándose. Cuando ella pensaba que des-ocultando los recuerdos podía morir por esos instantes, pero ocurría lo contrario, revivía con cada recuerdo y la añoranza.

V

Cerró el libro, porque había agotado las páginas, parecía que de pronto habían desaparecido, que se habían perdido en el pasado. Lo tomó y lo acomodó a un costado de sus libros favoritos que esperaban a ser releídos en el librero que le hacía compañía a la ventana.

El sol se despedía con rayos naranjas y amarillos que se asomaban desde la montaña. Ella se alistaba para salir a vivir una noche de luna llena, salía a reconocer de nuevo la mirada de ilusión que ahora le acompañaba, la de aquel que hoy vestía de traje azul, que sugería su brazo para guiarla en esa nueva vida. Ya no le temía al porvenir, porque sabía de la tensión que se manifestaba entre el pasado y el presente consolidaba su futuro, por ello, prefería permanecer en el momento y en el instante sin esperar más. 

"...la vida es eterna en cinco minutos...los cinco minutos te hacen florecer..."

lunes, 28 de enero de 2013

Desocultar...un corelato...

De repente pude ver el sol desde mi ventana. Los libros permanecían sobre mi cama y el separador en la página que marcaba un pasado efímero...

En mi mente un entrecruzamiento de prácticas que fundaban mis caminos de porvenir, las que sostenían mi ideología, ya reconocía lo latente y lo instituyente...

Me asomé por la ventana y pude ver la luz que hacia mi cabello más café de lo habitual, lastimaba mis ojos ,pero al fin podía ver de cerca la luz. Por un rato permanecí...

En mi mente miles de recuerdos adheridos de sonrisas claras, ya no eran tenues, hasta me acompañaban carcajadas...

Enseguida, tenía una taza de café en mis manos y una lectura ... "El cambio institucional se define por el <<deterioro y la destrucción de las formas instituidas>>" (Lapassade)

En mi mente lo histórico que no legitimé, eso que no dije, eso oculto de pronto floreció ante las notas de guitarra que se escuchaban de fondo...

A posteriori reí un poco, porque paradógicamente reivindicaba la memoria histórica pero mi mala memoria olvidaba el anclaje teórico...sólo ráfagas de luz...la praxis...

En mente tejía historias, tejía miradas y tejía encuentros, tejía amor por doquier...tejía sucesos irrepetibles...

Por un segundo navegué en tu mirar de amor, eras real y a mi lado...sosteniendo mi mano...

En mi mente me impliqué cuando no debía, cuando confundía porvenir con futuros que no existen...Porque lo reprimido sobrevive en el inconsciente...


Había tramas que desencadenaban símbolos, imaginarios...la búsqueda de lo oculto, de lo no-dicho...las creaciones del pasado todavía vivas...realidades inscritas ¿o eran adscritas? Ya no me acuerdo que más, porque todo aquello sólo se veía en la imagen de mi sueños...porque sólo ahí apareces...

Fin

viernes, 18 de enero de 2013

"Si tu me olvidas"


Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Pablo Neruda

lunes, 14 de enero de 2013

"El herido" (para ti, querida amiga del alma)


Para el muro de un hospital de sangre.

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.

Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores. 

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.

Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas. 

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.

La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla. 

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.

La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas. 

Decid quién no fue herido.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente! 

Si hasta a los hospitales se va con alegría,

se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.


II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos. 

Para la libertad siento más corazones

que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas. 

Para la libertad me desprendo a balazos

de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo. 

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,

ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada. 

Retoñarán aladas de savia sin otoño

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.
Miguel Hernández

domingo, 13 de enero de 2013

"El viento eres tú..."


A veces entra en el bosque un silbido veloz
que recorre fugaz la penumbra y la luz.
Y los árboles fríos del bosque soy yo.

Todas las copas se postran a fin de existir.
De no hacerlo, deshechas habrían de morir.
Y ese viento que trae la muerte eres tú.

Eres la llama que abraza la flor
y la violencia del fiero huracán,
la sombra oscura que sigue mi amor.

Por qué, por qué tú sigues, di,
matando este amor que hoy dejas.
(1965)

Silvio Rodríguez

sábado, 12 de enero de 2013

Intersticios...

Si bien es cierto, las nostalgias no se van, permanecen en esos momentos en los que se van cubriendo de haceres y sonrisas perpetuas de sueños... Mi nostalgia (digo mi, porque es parte de mi, no porque me pertenezca) transita por cada parte de la memoria que se va deshilando en cada encuentro compartido, en cada encuentro que permanece en mi...

Esos días azules que se miran repentinamente grises son mis favoritos, es cierto...esos días grises que en el mayor de los casos son para pensar y sonreír a aquello que trajo días azules y atardeceres tenues, los que ahora simplemente se muestran efímeros...

Las mañanas eternas y las noches inconsolables ante tanta perspectiva de círculos voraces de recuerdos, de los cuales, tomo a cada uno y los admiro por horas, horas de recuerdos y mi, tanto que la noción de tiempo desaparece, ya no existe,sólo queda reconstruir lo perdido...

Porque quizá constantemente vamos perdiendo, pero en esas pérdidas vamos recuperando aspectos que circulan de nuevo en cada añoranza que se sujeta a lo que denominamos momentos, por ello la importancia de recubrirlos con sonrisas y placeres; esos momentos irrepetibles los sujetamos con el corazón y la conciencia...

Por eso las nostalgias quedan unidas a cada momento que se comparte, en cada perspectiva de cambio que se va mencionando y en cada encuentro con los momentos...

Me gusta permanecer y avanzar, así me llevo poquito de cada pasar; pero eso no implica que por esa razón las nostalgias aprieten un poquito hasta hacer reventar esas nubes de otoño...Si avanzo es porque vuelo muy alto, tan alto que las nostalgias no me alcanzan...y si permanezco es porque quizá alcanzan un poco...


Posdata: Las letras de canciones de sentimientos opuestos...repentinamente se tornan los únicos aliados...los árboles y los libros los únicos comprensibles, y sí mismo el único confidente...






viernes, 11 de enero de 2013

"Te espero..." Otra de esas nostálgicas...

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.


Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.


Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.


Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.


Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.


Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.


Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?

Mario  Benedetti

miércoles, 2 de enero de 2013

La dialéctica de Benedetti

Corazón coraza
Porque te tengo y no 

porque te pienso 
porque la noche está de ojos abiertos 
porque la noche pasa y digo amor 
porque has venido a recoger tu imagen 
y eres mejor que todas tus imágenes 
porque eres linda desde el pie hasta el alma 
porque eres buena desde el alma a mí 
porque te escondes dulce en el orgullo 
pequeña y dulce 
corazón coraza 
porque eres mía 
porque no eres mía 
porque te miro y muero 
y peor que muero 
si no te miro amor 
si no te miro 
porque tú siempre existes dondequiera 
pero existes mejor donde te quiero 
porque tu boca es sangre 
y tienes frío 
tengo que amarte amor 
tengo que amarte 
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre 
y aunque 
la noche pase y yo te tenga 
y no.