sábado, 12 de enero de 2013

Intersticios...

Si bien es cierto, las nostalgias no se van, permanecen en esos momentos en los que se van cubriendo de haceres y sonrisas perpetuas de sueños... Mi nostalgia (digo mi, porque es parte de mi, no porque me pertenezca) transita por cada parte de la memoria que se va deshilando en cada encuentro compartido, en cada encuentro que permanece en mi...

Esos días azules que se miran repentinamente grises son mis favoritos, es cierto...esos días grises que en el mayor de los casos son para pensar y sonreír a aquello que trajo días azules y atardeceres tenues, los que ahora simplemente se muestran efímeros...

Las mañanas eternas y las noches inconsolables ante tanta perspectiva de círculos voraces de recuerdos, de los cuales, tomo a cada uno y los admiro por horas, horas de recuerdos y mi, tanto que la noción de tiempo desaparece, ya no existe,sólo queda reconstruir lo perdido...

Porque quizá constantemente vamos perdiendo, pero en esas pérdidas vamos recuperando aspectos que circulan de nuevo en cada añoranza que se sujeta a lo que denominamos momentos, por ello la importancia de recubrirlos con sonrisas y placeres; esos momentos irrepetibles los sujetamos con el corazón y la conciencia...

Por eso las nostalgias quedan unidas a cada momento que se comparte, en cada perspectiva de cambio que se va mencionando y en cada encuentro con los momentos...

Me gusta permanecer y avanzar, así me llevo poquito de cada pasar; pero eso no implica que por esa razón las nostalgias aprieten un poquito hasta hacer reventar esas nubes de otoño...Si avanzo es porque vuelo muy alto, tan alto que las nostalgias no me alcanzan...y si permanezco es porque quizá alcanzan un poco...


Posdata: Las letras de canciones de sentimientos opuestos...repentinamente se tornan los únicos aliados...los árboles y los libros los únicos comprensibles, y sí mismo el único confidente...






No hay comentarios:

Publicar un comentario