lunes, 18 de septiembre de 2017

Puedo quererte sin tenerte

Las mañanas como estas te evocan a perpetuidad. Recuerdo el olor de tu piel, la comisura de tu sonrisa y los detellos de tus cabellos junto al sol. 

De tí extraño, extraño tocar tu mano y caminar por los caminos del sur, conversar sobre las miradas epistémicas y soñar con los cambios venideros. Tú que me enseñaste a escucharme, a sentirme, a hacer el amor atravesados por las conversaciones y los juegos de mesa que envolvían mis risas. 

Lucía...esa que develaste tú, la escondida en el anonimato, la libre, la que se encontraba entre los árboles leyendo sus textos. Develaste cada textura de su ser, cada caricia de su psique, cada pliegue de su encuentro, cada nota de su voz. Fuiste a su encuentro, mutuos, compartidos. 

Los transbordes del metro, los pasos por el ajusco, las mañana sin sol entre lluvia. Tu voz frente a mi puerta, los latidos de mi corazón que se encienden, que te recuerdan, y a veces, te suspiran. 

Lucía te extraña. La historia y sus condiciones no favoreció seguir nuestro encuentro. Transitas en mis recuerdos, en mis supiros, en algunas risas, en la palabra amante. 

Tú, mi moonlight lover...mi verso, mi prosa. Tú, mi amor que no es. 

Me quedo con la nota: "Amada, supón que me voy lejos"

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