Hay un destino insular en el mal amor
Un desasosiego inasible
oscilante placa tectónica
termina saqueando al cuerpo
como si éste fuera
un mendrugo de tierra
de trama continente
esculpe
a península
el devenir aborda
con azules vibrantes que redimen
lo que sostiene
a la ibérica
y
la “libertad” geométrica
ante la “libertad” telúrica
es nada
Mas
unísona
al océano
está la luna
y
la subida de la marea
Pasados breves
tramos temporales
todo a la costa
es oleaje
un batir de aguas insoslayables
que merman
y
tallan
la península
a isla
La geografía
tiende a indicar
que tras
labrada la ínsula
la pleamar no retrocede
ante ella
se queda
se quedará
hasta hundirla
sin dejar RASTRO
sin dejar
huella.
Gabriela Paz
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