Decidí quedarme parada debajo de la lluvia, pensaba que quizá ésta me ayudaría a reflexionar mejor las cosas; fue inevitable acompañarla con un poco de melodía mental y con constantes pensamientos entorno a mi realidad. Ojalá mi cabeza entendiera las gotas de lluvia que corrían por mi rostro, que comprendiera el roce de cada una en mis mejillas, que mirara mejor el caer desmesurado y perspicaz de la misma...
Me quedé parada esperando al autobús que me llevaría a mi hogar (a propósito, dejé pasar varios de ellos, quería sentir la lluvia), esperaba acariciar a mi gato para que me quitará la sensación de dolor de encima, para olvidarme de la subjetividad y pensar de manera objetiva...ojalá todo fuera sencillo y pensara mejor las cosas, pero lamentablemente me encuentro envuelta en una sensación agobiante que no deja de dar vueltas a mi cabeza...
Sólo me queda, entender la decisión...
Mejor contemplaré la lluvia desde mi ventana para poder entenderme mejor... Me pregunto, ¿qué pasará después?

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