Aprendí contigo a transitar de compañera a amiga.
Nos unió el amar el oficio de ser profe y a darle forma amorosa en cada día y encuentro con el grupo.Juntas, en diálogo nos sosteníamos en las crisis del grupo, nos llevábamos a casa la reflexión y la trajimos de vuelta para ponerle nuestro sentir ético y crear cómo resolver, cómo hablar, qué decir.
Nos acompañamos con otras compañeras y amigas amorosas, en conjunto con ellas, sostuvimos un proyecto que trascendió y resonó en los grupos que compartimos.
Gracias por tanto, por todo y por tus sentires que siguen latiendo ante tu partida.
Agradezco a la vida coincidir contigo, soy afortunada de escuchar tu decir y ver la potencia de amor que transmitías …
Te quiero tanto...
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