Al conocerte uní piezas de mi pasado para encontrarme entre tus manos, en tus conversaciones y tu risa.
Cuando llegaba la noche, llegabas tú, con tu grito en espera al verme salir, abrir el zaguán negro y conversar.
Recuerdo cuando no dejabas de quejarte del mundo, y yo te escuchaba y encontraba una palabra que detonaba tu tranquilidad.
Varias veces te miraba de lejos, y deseaba saber qué canción habías escuchado esa mañana, o con qué poema habías dormido...
Aún no dejo de pensarte, en tardes como esta que me circula la nostalgia...
En días de lluvia, de repente viene mi memoria cuando cantamos afuera de Revolución, y en tu cabello se notaban las gotas de lluvia que le acariciaban...O el día en que nos despedimos, y cantamos para decirnos adiós.
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