Hoy al cierre de los años de ternura, de los años de anclaje a tu ser, tengo presente las noches en que te amé, en que no había mejor lugar que tu cuerpo, mis caminos lo sabían, mis ojos te percibían y mi piel se instalaba en tus rizos.
Hace tiempo que he querido decirte que sigues presente en mi mente, tus pasos dejaron huellas en mis tiempos, en los lazos que aún me cuesta desanudar. Lo nuestro fue como ese manantial en el paraíso, interminable, sensible y leal.
Mis voces ya no se escuchan entre tus voces, ni mi cuerpo se instala en el tuyo, pero sé que el fin que marcó nuestra estancia fue el que me abrió caminos para recrear mis caminos, veloces, amorosos y apasionados.
Agradezco que al llegar hasta acá también fue porque tu mano me guió, y admito que sostenerla fue de lo mejor del mundo.
Ahora lejanos uno del otro sé que hay huella que dejé en ti y que dejaste en mi. Ojalá recuerdes nuestro amor, atrevido, en locura, apasionado y hermoso. Cierro los ojos y se recrean las imagenes bellas de nuestro amor, que deseo se quede conmigo, ese no le diré adiós....
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