llovía en mi ciudad,
tú y tú guitarra,
en tu pelo se enredaban gotas de lluvia.
Recuerdo la tarde en que tomé tu mano,
las mariposas rodeaban mi cintura
caminábamos cerca uno del otro,
yo casi olvidaba que no sabía volar.
Recuerdo el tiempo en que te escuché cantar,
y desde ahí no quería dejar de escuchar tu voz
de sentir tus manos, de olerte, de sentirte
compartiendo los cuerpos con la voz de la poesía
Recuerdo la vez que decidí estar a tu lado
con la ilegalidad del vínculo, en lo oculto;
estar entre las largas charlas bajo el atardecer
en los besos con caricias, haciéndolo.
Recuerdo cuando solté tu mano,
la lluvia del sur recorría mis mejillas,
comencé a extrañar tu voz llamándome
en que sentí lo irrepetible.
Recuerdo el adiós.
(
https://www.youtube.com/watch?v=PbzZDm9YuLA
Edna Domínguez)
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