Cambiaste de sol un día de otoño.
Nombraste todo aquello que conocía, lo enunciabas libremente.
Te miraba en amaneceres a través de tus brazos sostenedores y fuertes.
Soñaba a tu lado, siempre de tu mano...siempre contigo.
Te veo en recuerdos...sólo ahí estás y sólo ahí puedo sentirte de nuevo.
Camino con tus caricias tatuadas a mi cintura.
Leo tú voz en mis andares y sonrisas.
Te reconozco en las gentes transeúntes que parecen anularse.
Develo nuestras voces enamoradas en pasados efímeros y bellos.
Hago pliegues con mi psique enredada en recuerdos evocados.
Transito por tu ser clarisímo de silencios y ausencias tristes.
Prefiguro andares de fantasía donde las sonrisas son infinitas.
Te añoro todo el tiempo como seres en sí mismos.
Me consuelo con recuerdos y sonrisas de primavera.
Nos faltamos, y entre los dos está el abismo del extrañar.
Me sitúo y después ruego para que todo esto termine y así, volvamos a nuestro lado...
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